Muéstrate tú mismo


Todos nacemos con una dosis de amor incondicional, pero con el tiempo lo vamos perdiendo. Aceptarte incondicionalmente puede llevarte tiempo. Las experiencias negativas, los problemas con los demás provocan que tengamos que aprender de nuevo a hacerlo.

Aceptarte incondicionalmente otra vez no es algo que sucederá de forma repentina. Será un proceso que te llevará toda la vida. Así que ten paciencia y piensa en lo que siempre nos han dicho «lo bueno se hace esperar».

¿Me acepto o no me acepto incondicionalmente?

Cada discusión, crítica, problema o dificultad hará que pierdas un poco de amor propio. Todos estamos sometidos a este tipo de situaciones negativas que van minando nuestra auto-confianza. Pero, no somos conscientes de esto hasta que empezamos a sentirnos mal.

¿Quieres saber si te aceptas incondicionalmente o no? Entonces las realidades que a continuación te presentamos serán significativas para dar respuesta a esta pregunta. Si te sientes identificado con ellas, no te aceptas incondicionalmente.

  • Te sientes fuera de lugar en determinados contextos o situaciones.

  • Consideras que no mereces el amor de los demás.

  • Te comparas constantemente sintiéndote inferior.

  • Crees que no eres lo suficientemente bueno con respecto a los demás.

  • No te arriesgas en la vida por miedo a fracasar.

Si te has sentido identificado con cada una de las situaciones anteriores no te preocupes. Es normal que no te aceptes incondicionalmente porque desde pequeños nos han educado para ser aceptados socialmente. Como consecuencia, perdemos nuestra verdadera autenticidad.

Nos hemos convertido en lo que la sociedad quiere que seamos, aunque hay personas que destacan todas parecen estar cortadas por un mismo patrón. Hay cosas en ti que nunca serán iguales en otra persona. Esto es lo que te hace ser único y auténtico.




Tal vez camines diferente, hables demasiado, quizás no te tomas en serio situaciones que te han dicho que lo son… Hay muchas cosas en ti que no tienen por qué coincidir con las del resto. Pero, las normas bajo las que se ha regido tu educación te han limitado poco a poco para que corrijas todo lo que no se encuentra bien visto.

Es muy difícil salir de todo esto porque te hará sentir extraño, diferente. Empezar a amarte incondicionalmente supondrá un esfuerzo por dejar todo aquello que creías correcto atrás. Una vez lo hagas, empezarás a ser tú mismo.

Re-descubre quién eres

Aceptarte incondicionalmente implica que debes conocerte a fondo. Esto puede ser sencillo, cuando no lo es en absoluto. Para conocernos el tiempo que pasemos con nosotros mismos será clave. Quizás te de miedo lo que puedas descubrir, pero no es nada que te resultará extraño. ¡Ese eres tú!

¿Sabes realmente lo que te gusta? ¿Qué esperas de la vida? ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Qué te hace feliz? Ahora mismo seguro que dudas en tus respuestas. Es cierto que hay muchas preguntas que no las tendrán, pero por eso es necesario echar una mirada a nuestro yo más interior.

Conecta con tu «yo» profundo

Aunque tengamos éxito y hayamos alcanzado la cúspide de todas nuestras metas, a pesar de que seas consciente de que aceptarte incondicionalmente será tu mejor opción, seguirás criticándote y sintiéndote incómodo. Tendrás que luchar continuamente con esto.

Siempre vamos a tender hacia un «yo social» en el que nos sentimos más seguros, aunque fuera de lugar. Pensamos que eso es lo correcto, que la aceptación de los demás es más importante que la nuestra propia. Estas creencias no hacen más que confundirnos.

Por eso es tan difícil volver a conectar contigo mismo, recuperar ese «yo» que nada tiene que ver con el «yo social» que muestras ante los demás. Tu «yo» es auténtico, puro. No se encuentra influenciado por nada ni nadie.

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