Hipergamia


Hipergamia

¿Qué es lo que buscas a la hora de conocer a una persona? La mayoría de nosotros apostarán por atributos como el aspecto físico, la inteligencia o si es muy o poco divertida. Pero a lo que más de uno le costará reconocer es que lo que de verdad admiran es su estatus social o económico. A esto se le conoce por hipergamia, es decir, la tendencia a ligar o coquetear con alguien que tiene un estatus económico o social muy superior al tuyo.




Lo que en términos vulgares se puede conocer como "dar el braguetazo", la hipergamia curiosamente proviene de la tradición hindú y fue acuñado por primera vez en el siglo XIX cuando se traducían los libros clásicos de leyes hindúes del sánscrito al inglés. En este sentido, la palabra anglosajona para referirse a esta tendencia es "marry up". Y esta es una de las razones por las cuales cuando consultamos el término en diccionarios de lengua inglesa se defina como "la práctica entre las mujeres hindúes de casarse con una casta al menos tan alta como la suya".

La hipergamia tiene que ver con cómo se estructura la sociedad para evitar que haya igualdad económica entre hombres y mujeres

Gracias a los avances sociales en las teorías de género y en la conciencia feminista de buena parte de la sociedad, poco a poco la idea de que todo lo que una mujer puede aspirar en la vida es contraer matrimonio con algún hombre que la mantenga ha ido desapareciendo. Esto es lo que precisamente primaba en la Edad Moderna y a mediados del siglo XVII, cuando muchas mujeres tenían que ingresar en conventos si querían cultivarse en las ciencias y las letras, o al menos aprender a leer o escribir, ya que de lo contrario les esperaría una vida entera atada a los hombres. Un ejemplo de ello es la filósofa Mary Astell o también Madame de Scudéry, quienes se alfabetizaron para empoderarse y crearon clubes de lectura en los que instruían a otras mujeres.




Ahora, en pleno siglo XXI, las relaciones entre un hombre mayor y de buen estatus socioeconómico con mujeres jóvenes están mal vistas. En muchos casos, casarse con alguien solo porque es rico puede parecer superficial o poco ético. Helen Fisher, experta en citas, asegura que de alguna forma la hipergamia responde a un "proceso de evolución adaptativa, ya que garantiza o aumenta la probabilidad de que los hijos que tengas vivan lo suficiente para poder reproducirse". Es un tema polémico y espinoso; bastaría con dejar claro que cada uno es libre de escoger a su propia pareja, sea por los motivos que sean.

Hay que matizar: la riqueza no solo la define el capital, los ingresos o los ahorros. También la clase social y, por tanto, la influencia que pueda tener en su entorno o en la sociedad. En este sentido, ser bien avenido no solo denota un rasgo de riqueza material, sino también poder de influencia, que bien podría estar representado por las amistades o contactos con los que se codea el individuo y no tanto por el número de ceros en la cuenta bancaria.

Hasta que la utopía tecnológica no se haga real y nos libre del trabajo, como muchos expertos piensan que sucederá con el empleo tras la irrupción de la automatización, la gran mayoría de la población estará condenada a seguir ganándose el pan con el sudor de su frente. Y, aunque haya notables diferencias de ingresos y desigualdad, seguiremos enamorándonos por motivos de otras personas por motivos muy diferentes a la cuenta bancaria. Quién sabe.

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