El Erotismo


Cuando reina la tranquilidad y nos entregamos a la desconexión somos capaces de equilibrar las constelaciones neuroquímicas y neurológicas que nos permiten acercarnos al orgasmo, a la diversión sexual y al placer. Asimismo, a veces puede resultar complicado mirar de manera franca nuestra sexualidad y darle rienda suelta a través del cuidado sexual, la insinuación y la imaginación, en definitiva, del erotismo.

Es nuestra naturaleza social y biológica la que nos ofrece esta posibilidad; eso es maravilloso y no tiene sentido que renunciemos a ello.

Nuestra sensualidad, un territorio descuidado

La sensualidad tiene mucho que ver con la sexualidad, pero está más relacionada con el erotismo del que impregnamos nuestros contactos corporales, sexuales y emocionales. Muchas veces las prisas unidas al descontento con nuestra imagen corporal nos impiden relacionarnos con nuestro cuerpo de la manera correcta.




Sensualizarnos nos erotiza, nos reafirma como mujeres y hombres. No podemos dejar que esa poderosa energía caiga lejos del terreno abonado que la naturaleza nos ofrece y que nuestro lenguaje, nuestra historia, nuestro trabajo y nuestra vida nos ofrece.

¿Quién no se ha frustrado alguna vez por la falta de iniciativa sexual propia y compartida? ¿Quién no se ha ruborizado al pensar en la magia sexual que desprenden algunos de nuestros pensamientos? ¿Quién no se ha negado mental y comportamentalmente a comprar un juguete sexual o a mirar sin pudor sus curvas y zonas íntimas?

Podemos acabar con esto, solo hace falta disposición para recuperar el erotismo de nuestra sensualidad femenina… Veamos qué podemos hacer para reunir de nuevo ese poder que tenemos pero que o bien hemos perdido, o bien no hemos cultiva nunca.

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